El equipo técnico mantuvo una estrecha coordinación con las oficinas municipales de CONANI, organizaciones comunitarias, centros educativos y líderes locales, lo que permitió identificar los grupos meta, movilizar a las comunidades y garantizar un acompañamiento continuo. Estos esfuerzos contribuyeron a una participación activa y al fortalecimiento del tejido comunitario, colocando en el centro el bienestar de la niñez y la adolescencia.